El peine del viento de Chillida en San Sebastián = [Chillida's el peine del viento in San Sebastián] :ingeniería de su colocación por José María Elósegui (1977) : [nstallation engineering José María Elósegui (1977)] / María Elósegui Itxaso ; [traducción al inglés Martin Douch]

por Elósegui Itxaso, María

Libro
ISBN: 9788438003817
Depósito legal: M 12813-2008 Oficina Depósito Legal
Descripción Física: 160 p. : il. col. y n. ; 29 cm
Signatura Copia Colección
45/153 10394 Libros modernos desde 1900

Las ideas de Chillida para sus obras en la naturaleza, sea el Peine del Viento instalado en agosto de 1977 sea su último proyecto el de la montaña de Tindaya, se basan en el conocimiento de la estructura y del significado de la materia-tierra y de su relación con el cosmos. En esta etapa de nuestra cultura, del hombre en la definición de B. Franklin como un tools making animal, del ser tecnológico, Chillida se pregunta por el significado de nuestra existencia, sin renunciar a los milagros técnicos de nuestra civilización. En Tindaya explotando las canteras por dentro el proyecto de Chillida busca respetar los mismo fenómenos que reverenciaban nuestros antepasados: la vital relación entre lo profundo de la tierra y el sol, la mar y la luna; en San Sebastián instalando unos signos como unas preguntas cuestiona el sentido de las mareas y el sentido de la ciudad. Adecuadamente ha distinguido el filósofo noruego Ame Naess entre ecología profunda (deep ecology) y poco profunda (shallow ecology). Esta última caracteriza al pensamiento medio-ambiental contemporáneo, que es antropocéntrico. Es decir, que el ser humano es la fuente de todos los valores, está por arriba o fuera de la naturaleza a la que hay que conservar con todas nuestras fuerzas pues de ella depende nuestra supervivencia. Esta sólo tiene un valor de uso, un valor instrumental. La ecología profunda, sin embargo, no separa al ser humano del medio ambiente o del contexto natural. El mundo no es un conjunto de objetos aislados entre si, sino una red de fenómenos que están interconectados e interrelacionados. En este mundo la mirada humana es una particular forma de esa red, de esa tela de araña natural del universo. Con el Peine del Viento construye Chillida un obra transpersonal: simplemente presenta un marco para su integración en una visión ecológica profunda y coherente. Desde El Escorial de Juan de Herrera hay que esperar a Cesar Manrique en Fuerteventura y a Eduardo Chillida para cambiar el paisaje, para crear en él una obra escultórica y ampliar el horizonte de nuestra relación con él. Para el romano Plinio la unidad cósmica se basaba en el abrazo mutuo de fuerzas opuestas. Los elementos ligeros del universo (el aire y el fuego) se ven oprimidos por los elementos pesados (el agua y la tierra) que se sostienen por la fuerza de aquellos. El orden de la naturaleza es un juego dialéctico. Ahora Chillida propone un juego dialéctico entre ars [o techné] y physis, entre actividad artística e industria, entre hombre y naturaleza. No se trata de hacer una obra que los ecologistas consideren "correcta con el medio ambiente". No es lo mejor no tocar nada para no alterar nuestro entorno. Chillida desea hacer de aquella parte tras el tenis en San Sebastián, aquellas rocas más que una percepción una experiencia. No trató de alterar la percepción del acantilado sino de ponernos en contacto con él y con su relación con el mar. Esta experiencia, o mejor cómo se lleva a cabo, cuáles son las condiciones de posibilidad, esto es, su técnica, es lo que María Elósegui nos documenta y cifra en la memoria de su padre, el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, José María Elósegui, un conocedor de la tierra y de sus pliegues, de las rocas y de su morfogénesis, de lo que el hombre puede hacer en y con la naturaleza, con la physis y con techné griegas (y actuales). Chillida de la mano con la ingeniería crea un espacio que cambia con el sol, con la luna, con el movimiento de las nubes, con el día y con la noche, con el ruido del viento y con el del mar. ¿Es la superficie pétrea de la tierra un material pasivo? ¿No puede ser el agua un elemento arquitectónico? ¿Es el cielo una bóveda azul o un vacío infinito? Para Chillida la naturaleza no es soporte de una acción artística sino entraña y condición de su posibilidad. En el siglo XX nos hemos desenganchado de esa profunda interacción con el mundo natural del que somos parte. No hay que separar arte y poesía ni ciencia de admiración. Chillida intentó ya con el Peine del Viento, con esos tres aceros sobre el mar de San Sebastian, interrogar al mar por el significado de su fuerza. Con el Elogio del Horizonte puso un atril en la atalaya de Gijón para leer el libro del horizonte. En el caserío de Zabalaga ha abierto espacios que hablan de la forma de respirar de la arquitectura vernácula. Chillida sabe que, ante la naturaleza, sólo comprendiendo nuestra historia (y manejando la técnica con adecuación y buscando y dejándose llevar por la inteligencia y la sabiduría técnica de un ingeniero, de un gran profesional, Elósegui, no ajeno a la emoción del artista) podemos proteger y crear (o crear y proteger) nuestro futuro.

Tabla de Contenidos

Presentación a la segunda edición. Miguel Aguiló Alonso
Peines del Viento. Arte y naturaleza en Chillida / Cosme de Barañano Letamendia
Preámbulo / Ramón Peironcely
Prólogo / María Elósegui Itxaso
ANTECEDENTES Y PROYECTO DE LA OBRA ESCULTÓRICA 1. Introducción 2. Eduardo Chillida y el ingeniero José María Elósegui 3. Objeto de la monografía 4. Antecedentes. Comisión e Ideas de Chillida 5. Testimonio de Patricio Echeverría. (Autor Patricio Echeverría) 6. Evolución de la obra. Proyecto final de la obra escultórica 7. Las soluciones técnicas y creativas del ingeniero Elósegui en esta obra y en otros proyectos
REALIZACIÓN DE LA OBRA ESCULTÓRICA 1. Realización de la Obra. Estudios previos: Reconocimiento del terreno, planos y maquetas, documentos. Los prototipos de la escultura. 2. Trabajos preparatorios. 3. Estudio de las opciones para colocar la escultura B. 4. Construcción de la pasarela de la escultura B. 5. Descarga y colocación de la escultura B. 6. Colocación de la escultura A. 7. Colocación de la escultura C. 8. Terminación de la obra de la colocación y limpiezas posteriores. Actuaciones finales
EN TORNO A LOS PEINES DEL VIENTO 1. El reflejo de la colocación del peine en la prensa de la época y con posterioridad. 2. Selección de fotos del fotógrafo Jesús Uriarte sobre la colocación de la escultura B. 3. Peines del viento existentes. 4. Bibliografía de monografías sobre Chillida relacionadas con el Peine del Viento o con obras similares
ANEXOS Anexo 1. Breve curriculum de Eduardo Chillida Anexo 2. Comisión de Homenaje a Chillida y Comité de Honor Anexo 3. Personal de la Forja de Patricio Echeverría Anexo 4. Listado de personal que trabajó en la colocación del Peine del Viento Anexo 5. Listado de Fotografías y de documentación gráfica, copyrights y derechos de propiedad
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Las ideas de Chillida para sus obras en la naturaleza, sea el Peine del Viento instalado en agosto de 1977 sea su último proyecto el de la montaña de Tindaya, se basan en el conocimiento de la estructura y del significado de la materia-tierra y de su relación con el cosmos. En esta etapa de nuestra cultura, del hombre en la definición de B. Franklin como un tools making animal, del ser tecnológico, Chillida se pregunta por el significado de nuestra existencia, sin renunciar a los milagros técnicos de nuestra civilización. En Tindaya explotando las canteras por dentro el proyecto de Chillida busca respetar los mismo fenómenos que reverenciaban nuestros antepasados: la vital relación entre lo profundo de la tierra y el sol, la mar y la luna; en San Sebastián instalando unos signos como unas preguntas cuestiona el sentido de las mareas y el sentido de la ciudad. Adecuadamente ha distinguido el filósofo noruego Ame Naess entre ecología profunda (deep ecology) y poco profunda (shallow ecology). Esta última caracteriza al pensamiento medio-ambiental contemporáneo, que es antropocéntrico. Es decir, que el ser humano es la fuente de todos los valores, está por arriba o fuera de la naturaleza a la que hay que conservar con todas nuestras fuerzas pues de ella depende nuestra supervivencia. Esta sólo tiene un valor de uso, un valor instrumental. La ecología profunda, sin embargo, no separa al ser humano del medio ambiente o del contexto natural. El mundo no es un conjunto de objetos aislados entre si, sino una red de fenómenos que están interconectados e interrelacionados. En este mundo la mirada humana es una particular forma de esa red, de esa tela de araña natural del universo. Con el Peine del Viento construye Chillida un obra transpersonal: simplemente presenta un marco para su integración en una visión ecológica profunda y coherente. Desde El Escorial de Juan de Herrera hay que esperar a Cesar Manrique en Fuerteventura y a Eduardo Chillida para cambiar el paisaje, para crear en él una obra escultórica y ampliar el horizonte de nuestra relación con él. Para el romano Plinio la unidad cósmica se basaba en el abrazo mutuo de fuerzas opuestas. Los elementos ligeros del universo (el aire y el fuego) se ven oprimidos por los elementos pesados (el agua y la tierra) que se sostienen por la fuerza de aquellos. El orden de la naturaleza es un juego dialéctico. Ahora Chillida propone un juego dialéctico entre ars [o techné] y physis, entre actividad artística e industria, entre hombre y naturaleza. No se trata de hacer una obra que los ecologistas consideren "correcta con el medio ambiente". No es lo mejor no tocar nada para no alterar nuestro entorno. Chillida desea hacer de aquella parte tras el tenis en San Sebastián, aquellas rocas más que una percepción una experiencia. No trató de alterar la percepción del acantilado sino de ponernos en contacto con él y con su relación con el mar. Esta experiencia, o mejor cómo se lleva a cabo, cuáles son las condiciones de posibilidad, esto es, su técnica, es lo que María Elósegui nos documenta y cifra en la memoria de su padre, el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, José María Elósegui, un conocedor de la tierra y de sus pliegues, de las rocas y de su morfogénesis, de lo que el hombre puede hacer en y con la naturaleza, con la physis y con techné griegas (y actuales). Chillida de la mano con la ingeniería crea un espacio que cambia con el sol, con la luna, con el movimiento de las nubes, con el día y con la noche, con el ruido del viento y con el del mar. ¿Es la superficie pétrea de la tierra un material pasivo? ¿No puede ser el agua un elemento arquitectónico? ¿Es el cielo una bóveda azul o un vacío infinito? Para Chillida la naturaleza no es soporte de una acción artística sino entraña y condición de su posibilidad. En el siglo XX nos hemos desenganchado de esa profunda interacción con el mundo natural del que somos parte. No hay que separar arte y poesía ni ciencia de admiración. Chillida intentó ya con el Peine del Viento, con esos tres aceros sobre el mar de San Sebastian, interrogar al mar por el significado de su fuerza. Con el Elogio del Horizonte puso un atril en la atalaya de Gijón para leer el libro del horizonte. En el caserío de Zabalaga ha abierto espacios que hablan de la forma de respirar de la arquitectura vernácula. Chillida sabe que, ante la naturaleza, sólo comprendiendo nuestra historia (y manejando la técnica con adecuación y buscando y dejándose llevar por la inteligencia y la sabiduría técnica de un ingeniero, de un gran profesional, Elósegui, no ajeno a la emoción del artista) podemos proteger y crear (o crear y proteger) nuestro futuro.

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Presentación a la segunda edición. Miguel Aguiló Alonso
Peines del Viento. Arte y naturaleza en Chillida / Cosme de Barañano Letamendia
Preámbulo / Ramón Peironcely
Prólogo / María Elósegui Itxaso
ANTECEDENTES Y PROYECTO DE LA OBRA ESCULTÓRICA 1. Introducción 2. Eduardo Chillida y el ingeniero José María Elósegui 3. Objeto de la monografía 4. Antecedentes. Comisión e Ideas de Chillida 5. Testimonio de Patricio Echeverría. (Autor Patricio Echeverría) 6. Evolución de la obra. Proyecto final de la obra escultórica 7. Las soluciones técnicas y creativas del ingeniero Elósegui en esta obra y en otros proyectos
REALIZACIÓN DE LA OBRA ESCULTÓRICA 1. Realización de la Obra. Estudios previos: Reconocimiento del terreno, planos y maquetas, documentos. Los prototipos de la escultura. 2. Trabajos preparatorios. 3. Estudio de las opciones para colocar la escultura B. 4. Construcción de la pasarela de la escultura B. 5. Descarga y colocación de la escultura B. 6. Colocación de la escultura A. 7. Colocación de la escultura C. 8. Terminación de la obra de la colocación y limpiezas posteriores. Actuaciones finales
EN TORNO A LOS PEINES DEL VIENTO 1. El reflejo de la colocación del peine en la prensa de la época y con posterioridad. 2. Selección de fotos del fotógrafo Jesús Uriarte sobre la colocación de la escultura B. 3. Peines del viento existentes. 4. Bibliografía de monografías sobre Chillida relacionadas con el Peine del Viento o con obras similares
ANEXOS Anexo 1. Breve curriculum de Eduardo Chillida Anexo 2. Comisión de Homenaje a Chillida y Comité de Honor Anexo 3. Personal de la Forja de Patricio Echeverría Anexo 4. Listado de personal que trabajó en la colocación del Peine del Viento Anexo 5. Listado de Fotografías y de documentación gráfica, copyrights y derechos de propiedad
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